A veces necesitamos un descanso.
Y a veces necesitamos descansar del descanso.
Es fácil huir, escapar y correr. Es fácil dar vuelta la cara. Es fácil mirar hacia otro lado. Es fácil tapar un hueco. Taparlo, no llenarlo.
Pero no es fácil enfrentar el dolor. Por supuesto que no, y menos sabiendo que para enfrentarlo hay que reconocerlo. Y para reconocerlo hay que sufrirlo.
Hoy me encontré nuevamente con el dolor. Lo sufrí, lo reconocí, lo enfrenté.
Pero no lo aguanto más.
18 de noviembre de 2007
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